amistad, amor, experiencias, valores

Chocolate, cariño y mucha paciencia

Jueves, 17 de mayo de 2012

Vigo, 01:12 según este aparatito desde el que hoy más lento (por dentro y por fuera) escribo.

Tuve una vez un novio al que en una ocasión escribí: “Chocolate, paciencia y mucho cariño” en varios postits que coloqué con alegría entre sus cosas, por toda la casa. En la nevera (donde también estaban mis cosas), en los bolsillos de su chaqueta, entre las hojas de sus libros, en su cartera, en su mesilla.

Entonces pensaba que estas tres cosas ayudaban a las parejas a hacerlo todo mejor.

Cuando lo escribí empecé por la menos importante. Ahora sé que con intencionalidad.

Y creía que lo escribía para él.

Hoy sé que aquel día empezaba a conocerme a mí misma, y que demandaba lo que sin saberlo consideraba lo principal, lo que sin necesidad de pedir se da, y lo que dando, tanto se da y tanto se recibe.

El cariño, eso que tanta vergüenza nos da reconocer que nos hace falta y al que por eso, camaleónicamente disfrazamos de chocolate.

Aquello que para dar hace falta parar, y muchas veces respirar, contar hasta tropecientos diez, y luego dar.

Y ahí tenéis la fórmula de la paciencia. Ahí está!.

Repensándome ahora dudo si la frase era ésa, o: “Chocolate, cariño y muuuuuucha paciencia”. Lo mismo me da, aún así me devuelve a la misma virtud, y la fòrmula me sale igual.

Santa paciencia (o santo Job) que tanto me ha perseguido y no he hecho más que escapar.

No, no tenía paciencia (conteneos aquellos con deseos de comentar que aún no la tengo, aunque sea verdad y volved a leer). Ninguna. Ahora voy aprendido a cultivar alguna, una escasa, según para qué (cada uno tendrá su qué) y para el resto sigo teniendo igual de poca.

Me sigue gustando el chocolate: negro, con leche, suizo, holandés (no! éste ni lo he probado).

Y con respecto al cariño debo decir que he descubierto el gran poder de esas seis letras, que incluyen la ñ, o la n con un palito, como a Mario le gustaba llamarla.

Cuando quieres sientes un enorme cariño y cuando desquieres lo sientes tambièn. También cuando te desquieren. Y reconocer ese cariño que sientes y dejarte inundar por él, te libera, te tranquiliza, te deja dormir en paz. Quizás eso sea ACEPTAR.

María espero q esto te guste más.

Por cierto, ese chico era (es) el padre de mi hijo, y como bien sabéis nosotros no lo hicimos bien. No lo hagáis vosotros mal.

Si algún día pasas por aquí por casualidad, y me lees, déjame que te pida que en adelante empuñemos el cariño como única arma en nuestras “guerras”. Tengo la sensación de que puede que no las ganemos, seguro, no las perderemos.

Cariño ( cualquiera que seas)
Qué?
Buenas noches…

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